¿Dieta estricta o con pausas cada pocas semanas?

Una de las primeras reglas de la dieta es que para perder peso, se deben gastar más calorías de las que consume. Pero al reducir la ingesta de calorías demasiado tiempo el cuerpo responde entrando en el modo perfecto de conservación de la energía, reduciendo la velocidad a la que esas calorías se queman, lo que puede contrarrestar la dieta.

Un estudio realizar en Australia sugiere tener una forma de hacer la dieta más eficiente y mantener el metabolismo del cuerpo trabajando a lo largo del tiempo, lo que traduce en una pérdida de kilos. El secreto, dicen, es tomar un descanso de la dieta cada pocas semanas.

dieta intermitente

De acuerdo a los resultados, los hombres obesos siguieron la dieta de forma estricta perdieron menos peso en promedio, 9 kilos frente a 14, en comparación con aquellos cuya dieta siguió un ciclo de dos semanas en 2 semanas a lo largo de 30 semanas. Las personas que siguen una dieta continua también perdieron menos grasa corporal que las del conjunto intermitente.

Los regímenes intermitentes asimismo sostuvieron más de su peso en un largo plazo. Luego de 6 meses, una vez que sus dietas habían terminado, el grupo intermitente seguía siendo el conjunto que había perdida más peso o lo había mantenido.

¿Por qué la nueva dieta funcionó mucho mejor? Los investigadores creen que debe ver con algo llamado termogénesis adaptativa: un proceso a través de el cual el metabolismo en reposo de una persona se reduce cuando se limita drásticamente la ingesta de calorías. Es un mecanismo de supervivencia que ha ayudado a los humanos a mantenerse vivos durante los tiempos de escasez de grasa. Pero en el momento en que una persona con sobrepeso trata de perder peso, asimismo puede trabajar contra este mecanismo de protección.

Al limitar los periodos de limitación calorífica a un par de semanas se evitó la reacción de hambruna, lo que permitió a los participantes del estudio quemar más calorías durante esos períodos de dieta.

Cabe mencionar que durante las semanas de intermitencia, los participantes no comieron lo que querían, sino más bien solo lo que precisaban para sostener un peso estable. El control de las calorías era muy riguroso.

Y tal vez por eso el enfoque de ida y vuelta funcionó tan bien en este estudio. En la vida real, tomar un reposo de la dieta podría llevar a un hambre anormalmente grande y comer en exceso, lo cual podría afectar el rémigen, es decir que la dieta perdería efectividad.

También apuntan que las dietas intermitentes -programas de ayuno que alternan dietas sin límites- con una dieta de múltiples días que no poseen ningún alimento o bien con poquísimo, no parecen funcionar mejor que los regímenes continuas y estables.

Este estudio confirma que una limitación calorífica dentro y fuera de la dieta es muy positiva y sugiere que podría ser una buena alternativa a las dietas estrictas que muchas veces las personas no siguen, por caer en las tentaciones fuera de control.

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